Ampliación de la condena

Dicho por esteban el 24 de Jan de 2008
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Bueno, tengo novedades con respecto a mi búsqueda de piso. La novedad es que tenemos un mes más de margen para que cada uno de los que vivimos ahora mismo en el piso, nos busquemos la vida. Por un lado me viene bien, porque la carga de trabajo estos días es realmente importante, y no me sentía cómodo teniendo la mente dividida entre tantas obligaciones.

Por otro, me viene mal. Para ciertas cosas soy un tanto vaguete, y en el tema de la búsqueda de piso, tengo miedo de relajarme. Para que eso no me pase, voy a dedicar la semana que viene a salir a la calle a explorar, conocer las zonas que estoy sondeando, ver cuál me conviene más, mirar mucho para arriba a la búsqueda de carteles de “Se alquila (preferentemente a Estebanes)”, visitar agencias inmobiliarias y trillar las páginas de pisos en alquiler.

La duda, que ya no lo es tanto, es la zona de Madrid a la que me voy a mudar.

Desde que llegué aquí a trabajar, allá por mediados de noviembre de 2005, vivo en el centro de Madrid. Primero en la calle Alcalá (no tan céntrico pues estaba casi en Ciudad Lineal), y después, desde febrero de 2006, en el barrio de Chamberí, entre Ríos Rosas y José Abascal. La vida en ese barrio me gusta, mucho. Es un barrio “de los de siempre”, con salir a la calle tienes bullicio, bares, supermercados, pequeños establecimientos, un mercado tradicional a tiro de piedra, y aún encima está fenomenalmente comunicado. Tienes todo lo que necesitas al alcance de la mano.

Qué pasa… Pues sencillo. Los pisos de alquiler son, en dos palabras, viejos y caros, siempre hay que tener en cuenta donde están situados, pero el precio en euros por metro cuadrado es más alto de lo que estoy dispuesto a pagar por el rendimiento que me va a dar. Me parece muy desproporcionado, una barbaridad (permitida, tenía que decirlo).

Otra cosa que me echa para atrás de seguir en la zona, es el trabajo. Como sabéis, trabajo en Pozuelo, y a pesar de lo bien comunicado que está mi barrio, son 45 minutos por sentido del viaje, por cinco días a la semana. Total, cuatro horas y media a la semana, el equivalente a media jornada laboral normal. Para mí, pierdo medio día de trabajo sólo por desplazarme en metro.

Mi otra opción es mudarme cerca de mi trabajo. Buscar un apartamento cerca de donde trabajo puede suponerme, quizás, un 50%-60% de ahorro en desplazamientos durante la semana. Y estoy seguro de que las necesidades básicas en la vida de la semana (laboral) van a estar cubiertas. Además, dependiendo de la zona, el precio por metro cuadrado en alquiler es más barato (lo he comprobado) y las calidades son mucho mejores, o como mínimo, son más modernas. No va a haber edificios de más de 100 años según en que sitios.

¿Qué pasa con el ocio? Bueno, durante la semana de trabajo, poco ocio voy a necesitar, al menos, nada que no pueda conseguir en otra parte que no sea el centro de Madrid. Y el fin de semana, ¿necesito estar cerca del meollo para salir igualmente? ¿Tengo prisa por llegar? ¿Y por volver ;) ?

Lo que quiero decir con todo esto es que me he marcado un esquema de prioridades, y en ese esquema mi principal preocupación combina varias cosas: vivir cómodamente, vivir en un sitio que me guste, no pagar un despropósito y ahorrar tiempos de desplazamiento que puedo reinvertir en dormir un poco más, y descansar mejor.

Plantearse un esquema de prioridades me parece fundamental hoy en día, ¿y a vosotros?

  1. Dr. Strangelove dice:

    Las prioridades las tengo presentes siempre.
    Y estoy contigo en eso de los desplazamientos. Yo tengo que coger el coche para trabajar y pierdo casi una hora diaria o más y es lo que peor llevo. Así que yo que tú me marcaba prioridad absoluta mudarme lo más cerca posible del lugar de trabajo.

    Saludos.

  2. Consultor Anónimo dice:

    También hay que modular la situación de cada uno… para mí, to y como estaba cuando vivía en Madrid (muy “asentado” ya), lo de los desplazamientos era importante: aun así vivía en Legazpi, a unos 40-50 minutos del trabajo… creo que es lo que más siento que he ganado con el tiempo.

    Por otro lado, lo de fijar la residencia en función del trabajo tiene un peligro: que un día el trabajo cambie, y vuelvas a las andadas… aunque estando de alquiler todo es más flexible.

  3. Esteban dice:

    Exacto Raúl, a mi ahora mismo me pesa bastante el tema del desplazamiento. No es demasiado para lo que es Madrid, pero es lo suficiente para medio desesperarme. Si me levanto para trabajar, quiero empezar “hace diez minutos” :)

    Lo de que el trabajo cambie… todo es posible, pero también es cierto que si me paso la vida esperando a sentir que voy a fijar residencia en algún lado, nunca estaré del todo cómodo. Carpe Diem, lo mejor posible ;)

  4. Druffust dice:

    Si, creo que la principal prioridad es la de la cercanía con el trabajo, pareja totalmente con la de vivir cómodamente. Lo de la cercanía con el ocio es relativo ya que son pocos días los que se le dedican.

    Al ser alquiler a un cambio en el trabajo le puede seguir un cambio de domicilio.

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