Tengo tantas excusas para contar, que se me hace ridículo. Llevo días (desde el fin de semana, o quizás un poco antes) planteándome que no sólo de mi mundo vive el hombre. También hay ahí fuera un Mundo Real que puede que esté descuidando (ojo, para quien piense que no tengo vida social, se equivoca), porque yo antes mantenía una serie de aficiones, y ahora ya no. Las aficiones son muchas y varidas, y dependen de cada uno, pero por decirlo rápidamente, antes hacía deporte, leía, aprendía idiomas y viajaba (dentro de mis posibilidades).
Lo que más estoy recuperando es mi afición por aprender otro idioma. Primera meta. Y en este caso es el alemán, y si, soy muy cabezota pensando que el inglés no me atrae tanto como el Deutsch, pero me parece un idioma mejor, y punto. Como lenguaje en sí. Así que he desempolvado mi vieja gramática, mi diccionario de bolsillo que tanto me ayudó en el pasado, he retomado las lecturas blogueras en alemán (para quién vea mis artículos compartidos en el Google Reader, que no se asuste), y hasta he encontrado un blog muy interesante, Köln - Madrid and other stories. Curiosamente en el título se juntan dos de las ciudades europeas que más me gustan, de las pocas que conozco, y también encuentro en este blog el día a día de una persona que se enfrenta al alemán (entre otras cosas, claro). Lo cierto es que me ha aportado una buena fuente de material para retomar el alemán, ahora es cosa mía lo que me aplique en no perder lo que ya tenía, un nivel de conversación suficiente para sobrevivir a diario, y también para hablar de mi, de mi pais, de mis cosas… y entender lo que me contasen. Que sí, que no podría hablar de historia románica en alemán, pero tampoco lo puedo hacer en español.
De momento estoy suscrito a ese blog, y a unos 10 en alemán que ya llevo tiempo siguiendo pero sólo a nivel “titulares”, y aquí dejo constancia de que quiero retomar este tema, para que así, si en un renuncio confieso que lo he dejado de nuevo, me friais a collejas.