La impresión externa

Dicho por esteban el 22 de Apr de 2008

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Hoy arranco con una anécdota de mi vida personal. Ahí va, a algunos os sonará, a otros no:

Tenía yo unos escasos 17 años. Escasos porque eran pocos, y porque realmente no maduré hasta mucho después (es un decir, no soy consciente de haber madurado), pero ya era el momento de entrar en contacto con el mundo laboral. Como todo, con sus pros y sus contras, pero a día de hoy una de las épocas de mi vida que más me aportó a mi desarrollo actual. No lo supe hasta mucho más tarde, claro.

Ese trabajo era en la playa (recordad que soy de Vigo), en un “chiringuito” muy conocido y sirviendo helados. Si, cucuruchos, tan ricos como suaves y que se derriten con facilidad. Trabajar todo el día sirviendo cucuruchos con el mar delante, viendo chicas en bikini o en monokini, que chollazo. De hecho muchos amigos me envidiaron en ese momento y me dijeron lo bien que estaba “ganarse pelas” por las tardes en la playa. Si, en aquélla época las cosas valían pesetas.


El primer día ya comprobé el calado del “chollazo”. Trabajar muy duro, aguantar a la clientela voraz y despiadada que le da igual que sea tu primer día, igual que a tus compañeros, abrirme la muñeca porque el helado sólo se derrite cuando le metes lengua, en la nevera el jodío está más duro que la propia nevera, y comprobar que la jornada en una heladería no acaba a las nueve de la noche, sino mucho más tarde. Cuando quise darme cuenta estaba derrengado y sin cenar. Las doce de la noche. Primera dosis de realidad.

Ese primer día está ya algo difuso, pero empezó a metérseme en la cabeza que no todo es como lo pintan desde fuera. La mayor diferencia a la hora de hacer las cosas y dedicarse a lo que sea que quieras dedicarte, está en pretender que algún trabajo sea un “chollo”, o hacerte a la idea de que el trabajo que elijas va a necesitar de tu dedicación real. De que precisamente por eso se llama trabajo…

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Ese ejemplo de la heladería es real y yo lo viví, además de no exagerar ni un gramo. Lo quería contar para comentar algo que puede apreciarse a veces en los blogs comerciales, en los que se contrata editores para hacer un trabajo. Eso es lo que es. No se trata de un grupo de amigos que montan un blog para echar unas risas. Se trata de un trabajo, aunque con el paso del tiempo termines haciendo amigos muy valiosos.

Y, al fin y al cabo y lo veas como lo veas, un trabajo significa responsabilidad y compromiso en algún grado elevado, pero también significa que te lo creas, y que desempeñes el mismo con la capacidad que tengas.

En los blogs, hay veces que se acerca gente que olisquea “ganancias fáciles”, y se mete “porque esto lo hago yo con los ojos cerrados”. Entonces, al mes, o mes y medio, desaparecen después de haber hecho un par de posts de prueba, y dejar de contestar correos, etc. Y es que señores y señoras, escribir no es tan fácil como lo pintan. Díganmelo a mi, que sufr a diario repasando mis propios textos, y que todos los días encuentro cosas que se podrían haber dicho de otra manera. Y eso de ganancias fáciles… en fin, a esos les recomiendo que visiten el blog de Raúl urgentemente.

Hacer algo en un blog (y me refiero a blogs comerciales) significa varias cosas: ser apasionado del tema, escribir razonablemente bien, ser cuidadoso con la forma escrita, no comenter faltas de ortografía, elaborar textos medianamente coherentes, intentar que sean textos atractivos,… cumplir las normas que se establezcan, y muchísimas cosas más que no nos damos cuenta por llevar mucho tiempo, pero que salen a la luz cada vez que alguien te pregunta, o tienes que explicar determinadas cosas.

Pero qué va, en esta época en la que todo el mundo se ve sobrecapacitado para todo, escribir en blogs es un juego de niños… hasta que sales de esa perspactiva externa y te metes a escribir regularmente. Entonces es cuando valoras que no es tan sencillo, y que se necesita responsabilidad, constancia y regularidad, y sobre todo, mucho trabajo para intentar aprender algo todos los días.

Nota: no incluyo en esto que acabo de decir los blogs personales. Los blogs personales son otra cosa, y cada uno hace y deshace lo que le da la gana. Como yo aquí :D
Foto | Fernandiscolp (Flickr)

  1. Daniel Seijo dice:

    Cualquiera puede escribir en un blog. El problema es hacerlo “bien”. Ánimo y paciencia. Con la heladería de Vigo tienes el mismo síndrome (guiño guiño) que yo con Jazztel: realmente no es que ahí te enseñasen una mierda, pero te sirvió para reflexionar y sacar conclusiones.

    P.D. Ais, las Cíes… qué recuerdos

  2. Edu dice:

    También hay el extremo contrario, ese que se lo toma como un frío y serio trabajo, que no llega a comprender el ambiente interno y el empeño por la expresión externa.

    Gente inadaptable la habrá siempre, y el problema de dar con la persona adecuada es una cuestión difícil de mejorar a la que sólo le podemos dar tiempo.

    Por cierto, los helados buenísimos ;-)

  3. Consultor Anónimo dice:

    Me ha recordado a Las Chicas de Oro: “Sicilia, año 1926….” :)

    De los amigos del colegio, uno de ellos nunca fue un buen estudiante, pero ahí estuvo, incluso llegó a empezar una carrera (que dejó). Pero con 17 años empezó, además de a estudiar, a currar de mensajero. Más tarde trabajó en una tienda de informática. Para cuando yo empecé a trabajar, él llevaba 5 o 6 años sabiendo trabajar. Él nunca fue un lumbrera, pero en cosas como la responsabilidad, el compromiso, el valor de “hacer bien un trabajo”… siempre ha llevado esos 5 o 6 años de ventaja.

    El mundo no es de color de rosa.

  4. Aitor Álvarez dice:

    Pues sí, escribir en un blog comercial no resulta nada fácil. Requiere de tiempo, como dices y de mucha imaginaria. Si no estás escribiendo, estás pensando sobre qué puedes escribir. Y siempre te corroe la duda de si realmente lo estas haciendo bien.

    Sin embargo, reconozco que me gusta y que me reconforta cuando alguien me hace un comentario sobre algún tema que he tocado. Eso de “alguien se ha leído esta parrafada que tantas dudas me ha sugerido”.

    Me encantaría seguir escribiendo de aquí a un tiempo y haber aprendido algo más; ser mejor blogger en definitiva.

  5. Nhf dice:

    Tal vez la gente se equivoque y piense que como le gusta escribir de vez en cuando, está capacitada para escribir en un blog (de forma profesional). Pero está claro que aunque algo te guste, si tienes que hacerlo día tras día y por que tienes que hacerlo y no porque quieres, acaba perdiendo su gracia. Y en eso consiste un trabajo.

  6. esteban dice:

    @Consultor Anónimo anda que no me he reido con tu frasecita majo :D Ahora cada vez que leo el principio del post se me afloja la risa… Porque entiendo que no me estás llamando viejuno no…?

  7. Consultor Anónimo dice:

    Si no has necesitado buscar en Google para identificar la frase… entonces lo siento, sí, eres un viejuno. Pero tranquilo, que los “habemos” peores. O más viejunos.

  8. Qué duro día a día » Blog Archive » ¿Cuánto cuesta hacer contenido de calidad? dice:

    […] La impresión externa […]

  9. Maria dice:

    dios si tal me siento mas identificada con lo de la heladeria, epro tus chicas en bikini son mis conductores de autobus e6e6e6e6e6 y a ver si me hablas de vez en cuando eh, q te voy a matar, bueno, en realidad os voy a matar a todos, para q engañarme :D

  10. Esteban dice:

    Maria, ahora me conecto muy poquito… pero cuando lo hago no me hablas… Bueno, la próxima vez que te vea, a ver si me cuentas algo de tu vida :)

  11. Kialaya dice:

    Esteban, ese hermoso párrafo donde dices todas las cosas que hay que hacer en un blog profesional te has dejado algo que también cuesta bastante que es acostumbrarse a un nuevo sistema de posteo, a un nuevo editor de HTML que no es el de tu blog personal, noooo, y que encima te tiene manía porque cada dos por tres te salta con algo nuevo que no te deja hacer. Hasta que le coges todos sus truquillos y tardas 5 minutos en copypastear tu posts desde tu GoogleDocs en vez de los 60 con sudor y lágrimas, la verdad es que pasa un buen tiempo. ;-)

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