Las uñazas
Hay muchas cosas que repelen a la vista y a otros sentidos en verano. Una de ellas, que es de la que quiero hablar, es la costumbre de ir fresquitos en verano, y el atuendo que muchas personas llevan habitualmente en sus pies, o sea, las sandalias. Que vaya por delante que me voy a referir principalmente a la parte masculina del público que utiliza sandalias con pies desnudos, y a una parte pequeña del público femenino.
Es una práctica cómoda, que yo practico en mi casa, y por primera vez, en las contadas ocasiones en las que me aso en mi hogar y necesito salir urgentemente a la tienda china a por algo que me falta. ¿Por qué? Porque aunque no tengo conciencia de que mis pies puedan ser desagradables para el público en general, tengo esa sensibilidad que a otros les falta. Y es no enseñar cosas desagradables a cualquiera, de forma gratuita.
Aviso: si eres especialmente sensible a las cosas como son, no sigas leyendo. Quédate con que no estoy a favor de que cualquiera lleve sandalias en público.
Los pies es una parte de la anatomía muy descuidada por el común de las gentes. Se puede ver todos los días en el metro, pies cuarteados, con deformidades y pieles gastadas y dañadas, y uñas en consonancia. Si fuese podólogo reconocería varias enfermedades de piel y uñas todos los días.
Hay cosas que violan el sentido del decoro. Es como el olor corporal, es posible que tu idiosincrasia vea la mar de coconut oler a oveja, pero seguramente la persona que está dentro de la sociedad en la que convives, y que se sienta a tu lado, o detrás, se sienta algo incomodada por tu falta de respeto oloroso.
En este punto alguien me puede decir que no hay que discriminar por el aspecto físico… no tiene nada que ver con eso.
A mi es ver según qué uñazas, y me dan ganas de decir barbaridades. Hay que cuidarse, y sobre todo, no pensar que podemos hacer lo que nos de la gana sin conciencia de los demás. Estoy seguro de que muchos nos sentimos incómodos viendo las durezas, los callos, las uñas imposibles, y soportando olores agresivos y desagradables de gente a la que no tenemos por qué soportar.
4 Aug 2008 a las 9:12 pm
Qué post más bonito. Es volver a los inicios del blogging.
4 Aug 2008 a las 9:14 pm
Hombre se agradece ese comentario, sobre todo la frase final
5 Aug 2008 a las 10:34 am
Lo peor es la gente que tiene pies de alienígena cornudo (por lo verdes y por las excrecencias) y claro, al llevar sandalias, se ponen a hurgar en las purulencias de las que escribes. Eso sí, lo hacen con un desenfado y un desparpajo envidiables.
24 Aug 2008 a las 12:23 pm
jajajajaja!qué gracia me haces, esencialmente por la razón que llevas!!a mi me pasa sobre todo con los olores…y es que hay gente muy guarra que no se ducha, en serio. Vas en metro y tienes que soportar el olor de sobaquillo del de al lado…joe…yo también sudo y tengo calor y no huelo asi, por dios!!!!y lo de los pies…yo siempre me fijo en los pies…hay gente con pies muy feos y lo que tu dices…por dios cortate las uñas!!!jajajajja!!!si las tienes asi en verano…como las tendrán en invierno que nadie se las ve!!!!!!!mejor no imaginarlo
un saludo, ari
25 Aug 2008 a las 11:40 am
Yo es que siendo como soy, que me veo y veo todos los defectos que pueda tener para el pudor de los demás, no entiendo como hay personas que me enseñan los percebes (perdón, uñas) con tanta gracia.
AAAAing, bueno y lo de los olores ya es de juzgado de guardia, auque entiendo que no se puede juzgar igual a quien se va al curro oliendo a chamusquina, como al que vuelve del curro oliendo a choto podre.
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